Harpist Simiescum

Los últimos homínidos de la Gran Caverna abandonaron sus cubiles al escuchar las primeras notas.

Sonarían a música celestial, si es que los burdos oídos de ese grupo de Antecessors supieran discernir acordes armónicos de otros malsonantes.

El primate ejecutor de la pieza pulsaba las cuerdas con pies y manos, creando una atmósfera de ensueño que duró cuarentamil años. 

"Aparece un Arpa de Pedal en una excavación arqueológica del Pleistoceno"

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